Espigas

¡Cuidado con las espigas!

Con la llegada del calor aparecen las espigas, que como todos sabemos suponen un peligro para nuestros perros. Debido al clima, Madrid es una zona donde abundan, por lo que los casos son extremadamente frecuentes desde que llega la primavera.

La espiga es una parte de algunas plantas como las gramíneas en la que se alojan las semillas. Por lo tanto, entre otras, una de sus funciones es favorecer la propagación de dichas semillas; para lo cual, tiene un diseño muy particular.

La forma de las espigas y cada una de las porciones en las que suelen romperse es de “paraguas” acabado en una “púa”. El extremo afilado las permite quedar clavadas en el pelaje del animal cuando pasa junto a ellas. Y la estructura de paraguas favorece que se vayan clavando cada vez más al abrirse las varillas e impedir su retroceso.

¿Dónde pueden clavarse?

Aunque lo más frecuente es que produzcan problemas en patas y oidos, las espigas pueden clavarse a lo largo de toda la piel del cuerpo e introducirse por cualquier orificio. Así, podemos encontrar espigas en:

  1. Espacios interdigitales
  2. Oídos
  3. Ojos
  4. Nariz
  5. Bronquios y pulmones
  6. Vulva y prepucio
  7. Boca
  8. Cualquier parte del cuerpo, pudiendo atravesar en los casos más graves pelo, piel y músculos, hasta alcanzar tórax o abdomen.

¿Cómo evitar que se le claven a tu perro?

  • La solución más efectiva es, evidentemente, evitar las zonas donde podamos encontrarlas. La mayoría de los parques urbanos están bastante despejados, así que el mayor peligro es salir al campo.
  • Si tu perro tiene el pelo largo, será una gran ayuda cortárselo. Así, las posibles espigas que se prendan al pelo quedarán más visibles.
  • Después de cada paseo es importante hacer un examen de toda la superficie del perro; haciendo especial hincapié en las zonas de mayor riesgo (espacios interdigitales, orejas, ojos…)
  • Si a lo largo de todo el año es recomendable al menos un cepillado diario, en este momento se convierte en imprecindible, especialmente en los perros de pelo largo.

Síntomas de la presencia de una espiga

 Y si a pesar de las precauciones, a tu perro se le clava una espiga podrás retirarla tú mismo si se encuentra en una zona accesible como la piel o el pelo. Sin embargo, como ya hemos dicho, se pueden alojar en lugares no accesibles a simple vista como los ojos o la nariz, siendo necesario que acudas al veterinario para su retirada. Los síntomas serán entonces inespecíficos, pero debes sospechar de la presencia de una de ellas si habéis estado en una zona donde había espigas y:

  1. Tu perro estornuda, tiene mocos o tose: puede haber una espiga alojada en algún punto de las vías respiratorias.
  2. Sacude la cabeza, la ladea y se queja cuando se la tocamos- es posible que tenga una en el oido.
  3. Tiene legañas, el ojo enrojecido y/o lo cierra.
  4. Deja de comer o le molesta cuando lo hace, tiene peor aliento y evita que le acariciemos: es posible que se le haya clavado en la encía o en algún punto de la mucosa de la cavidad oral.
  5. Se lame, tiene flujo o secreción por el pene o la vulva y dificultad para orinar.
  6. Se lame la pata, cojea y tiene inflamación: es posible que una de ellas haya conseguido atravesar la piel y esté provocando una fístula.

Como ya hemos dicho, en todos estos casos se recomienda acudir al veterinario, ya que difícilmente  el perro podrá expulsarla por sí mismo. Por el contrario, el riesgo de que se produzca un proceso inflamatorio e infeccioso es importante.