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Insuficiencia Cardiaca Congestiva

La Insuficiencia Cardiaca Congestiva es un conjunto de síntomas que se presentan cuando el corazón no puede bombear la sangre correctamente. Se puede producir como consecuencia de cualquier enfermedad cardíaca.

Los animales con enfermedad cardíaca que no han presentado nunca síntomas, se encuentran, por lo tanto, en fase 1 o 2 de fallo cardíaco.

Asimismo, un animal que presenta una enfermedad cardíaca puede presentar insuficiencia cardíaca congestiva en cualquier momento.

Los factores predisponentes son:

* La edad- los animales geriátricos son más propensos a tener enfermedades cardíacas por degeneración de las válvulas y/o el músculo cardíaco.

* Enfermedades sistémicas (afectan a todo el cuerpo)- aquellas que aumenten la presión arterial.

* Raza- algunas tienen alta probabilidad de sufrir enfermedades cardíacas de aparición a corta o avanzada edad.

En perros: Doberman, Boxer, Cavalier King Charles spaniel, Cocker spaniel, Dogo Alemán…

En gato es conocido el Maine coon.

 

La evolución de las enfermedades cardiacas se divide en fases:

Fase 1

Como consecuencia del problema cardíaco la sangre se queda acumulada en el corazón y en las venas, llegando a superar la capacidad de éstas. Así se produce la congestión venosa y la carencia de un buen riego sanguíneo al resto del organismo.

Fase 2

El organismo, al detectar el problema, intenta adaptarse: el corazón admite más sangre, aumenta la contracción,  la frecuencia cardíaca y la presión arterial. De esta manera la bomba cardíaca consigue mantener el riego sanguíneo a todo el organismo durante un tiempo.

Fase 3

Cuando estos cambios del sistema cardiovascular no son capaces de mantener la función, comienzan los síntomas clínicos. Nos encontramos en la fase más peligrosa.

 

El reconocimiento de los síntomas, para poder acudir a tiempo al veterinario, es vital:

  •  Debilidad e intolerancia al ejercicio, el animal no puede ponerse en pie o es incapaz de hacer el paseo habitual.
  •  Pérdida de peso.
  •  Palidez, se aprecian las encías pálidas.
  •  Síncope, pérdida de consciencia y desvanecimiento del animal durante un periodo corto de tiempo con una recuperación rápida.
  •  Dificultad respiratoria y fatiga. El animal respira con el cuello estirado y los codos separados del tórax.
  •  La frecuencia respiratoria aumentada.
  •  Tos, suele ser más marcada cuando la mascota está tumbada.
  • Ahogo y cianosis (coloración azulada de las mucosas, de la lengua, las encías…).
  • Menor producción de orina.
  • Ascitis (acúmulo de líquido en abdomen).

Además, el animal que presenta una insuficiencia cardíaca congestiva puede llegar a sufrir a corto o a largo plazo:

  • Edema pulmonar.
  • Fibrosis pulmonar
  • Insuficiencia renal y hepática
  • Convulsiones
  • Tromboembolismo
  • Muerte súbita.

Cuando un animal presenta una insuficiencia cardíaca con un cuadro grave y agudo se debe acudir al veterinario inmediatamente. Lo más importante es disminuir los síntomas independientemente de la enfermedad que los haya causado.

Mientras tanto, se pueden reducir la ansiedad y la sensación de ahogo,  tranquilizando al animal, sin forzarlo a andar y permitiendo que respire sin agobios .

En cualquier caso, en esta situación será necesaria la hospitalización del paciente para administrar tratamiento intensivo y proporcionar monitorización continua.

Solo si conseguimos estabilizarlo o si éste acude a consulta con síntomas leves, estaremos a tiempo de diagnosticar la enfermedad desencadenante.

Las herramientas que tenemos los veterinarios a nuestra disposición para facilitar el diagnóstico de las patologías cardíacas son: los estudios radiológicos, la ecocardiografía, el electrocardiograma y/o el Holter.

Pruebas diagnósticas ICC

 

Una vez diagnosticada la enfermedad, con el tratamiento adecuado y con ayuda del propietario se tratará de mantener a la mascota estable durante el mayor tiempo posible y retrasar la aparición de nuevas crisis sintomáticas.

Cabe reseñar que el diagnóstico precoz, con el consiguiente control periódico, pueden disminuir la severidad y retrasar la aparición de los síntomas más graves.