INtoxicaciones por farmacos en perros y gatos

Las diez intoxicaciones por fármacos más frecuentes en el perro y el gato.

Ya sea porque el dueño medica a su mascota sin control veterinario o porque el perro/gato ha cogido las pastillas y se las ha tragado, periódicamente se producen intoxicaciones con los siguientes medicamentos:

1.- Ibuprofeno: Antiinflamatorio/analgésico. El número uno con mucha diferencia. La toxicidad en perros y gatos es elevada, produciendo úlceras gástricas y fallo renal.

2.-Tramadol: analgésico muy seguro si se siguen las pautas del veterinario. Una sobredosis puede provocar nerviosismo, descoordinación, desorientación, vómitos o temblores.

3.- Alprazolam: prescrito como ansiolítico en personas. Produce somnolencia, descoordinación e hipotensión.

4.- Psicoestimulantes para tratar síndrome de déficit de atención: en las mascotas tienen un efecto diferente, provocando taquicardia, aumento de la temperatura, hiperactividad, temblores y convulsiones.

5.- Zolpidem: pastillas “para dormir”. En los gatos suele provocar somnolencia y descoordinación. En los perros, taquicardia y nerviosismo.

6.- Clonazepam: ansiolítico. Produce debilidad y descoordinación en perros y gatos. Una dosis excesiva puede provocar hipotensión y colapso.

7.- Paracetamol: Analgésico de uso frecuente en personas. Los gatos son extremadamente sensibles al no poder metabolizarlo. En los perros, la dosis tóxica es más elevada. Produce daño hepático y altera la capacidad de los glóbulos rojos para transportar oxígeno.

8.- Naproxeno: antiinflamatorio/analgésico. Los perros y gatos son muy sensibles a este fármaco que causa, con mucha facilidad úlceras gástricas y fallo renal.

9.- Duloxetina: antidepresivo y ansiolítico. En los perros y gatos produce nerviosismo, vocalización, temblores y convulsiones.

10.- Venlafaxina: antidepresivo. Por razones desconocidas, a los gatos les encanta tomar estas cápsulas. Su ingestión puede producir nerviosismo, vocalización, temblores y convulsiones.

En consecuencia, es importante mantener siempre las pastillas fuera del alcance de nuestras mascotas y, por supuesto, no medicarlas sin control veterinario.

Si en algún caso vemos cualquier signo que pudiera coincidir con los anteriormente descritos, es posible que se haya producido una intoxicación. Debemos entonces acudir con urgencia a nuestro veterinario llevando, si es posible, el envase del fármaco.