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La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa ocasionada por el protozoo Toxoplasma Gondii; un parásito que puede vivir dentro de las células de los seres humanos y de algunos animales, incluyendo el gato como único hospedador final.

En personas adultas sanas, la toxoplasmosis es una enfermedad leve que cursa con síntomas similares a los de una gripe común (dolor de cabeza y muscular, fiebre, inflamación de los ganglios del cuello…). Pero no es así en el caso de las embarazadas, ya que el parásito es capaz de atravesar la placenta e infectar también al feto, en el cual, los efectos pueden incluir lesiones cerebrales y del sistema nervioso, lesiones en ojos y oídos e incluso la muerte.

Debido a la gravedad de los síntomas y a que los gatos son potenciales portadores muy cercanos al hombre, es muy frecuente escuchar que durante el embarazo es necesario evitar el contacto con ellos.

Sin embargo, si atendemos a la fase del ciclo en la cual la convivencia con un gato podría suponer un riesgo, entenderemos que en el caso de la mayoría de nuestros gatos no existe riesgo de contagio.

 

Ciclo de Vida de Toxoplasma en el Gato
Fase intestinal (sexual) de toxoplasma en el gato

Pasados entre 3 y 20 días de la ingesta de carne contaminada, el parásito alcanza el intestino del anima. Allí se reproduce y elimina huevos inmaduros no infectantes (ooquistes) que a lo largo de un mes se liberarán con las heces.

Durante todo el proceso anterior, el organismo del gato está produciendo anticuerpos frente a la enfermedad. Estos anticuerpos permanecerán en su organismo el resto de su vida. Así, aunque en algún momento se vuelva a infectar, nunca más liberará ooquistes.

Y por último, tras 24 horas en contacto con el medio ambiente, los ooquistes maduran y pasan a ser infectantes.

La toxoplamosis. Ciclo de vida del parásito.

 

Conclusión

• Para que un gato sea infectado por el parásito es necesario que coma carne cruda infectada (si está cocinada el protozoo muere) o entre en contacto con otro animal infectado. Por lo tanto, si no sale de casa, no caza y no tiene contacto con otros gatos posibles portadores, podemos decir, con total seguridad, que no existe riesgo de que contraiga la toxoplasmosis.
• Incluso en el caso de que nuestro gato tuviera acceso al exterior, manteniendo unas mínimas precauciones como la retirada con pala y guantes de las heces en las primeras 24 horas el riesgo es bastante limitado.
• La vía más frecuente de contagio en humanos no son los gatos, sino el consumo de carnes crudas o poco cocinadas infectadas (embutidos, carpaccios…) y de verduras crudas o poco cocinadas que hayan estado en contacto con tierra infectada.