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Con frecuencia vemos dueños de gatos que se quejan de que éstos arañan alfombras o sofás que resultan valiosos para sus propietarios.

Este comportamiento de rascado es normal en el gato y parece tener varias funciones. Principalmente:
  1. Dejar marcas visuales y olfativas en los objetos
  2. Desgastar las uñas
  3. Estirar el cuerpo
  4. Ejercitar los músculos y tendones involucrados en el uso de las uñas

Los gatos que viven en el exterior prefieren los objetos de madera para este ejercicio (troncos, vallas…).

Pero los gatos de interior pueden elegir gran variedad de objetos. ¿Por qué eligen el valioso sofá o la carísima alfombra?. La razón principal es que son objetos que se encuentran en zonas muy visibles de las estancias principales, donde el gato y la familia hacen su vida social. Y es que, dado que el gato quiere dejar  signos como medio de comunicación, elige los lugares más visibles.

Si queremos modificar este comportamiento, no vale con comprar un poste de rascado. Además de ser lo suficientemente alto y estable, debe estar situado en el centro del área de interacción social del gato. Deberemos colocarlo tan cerca como sea posible de los objetos que queremos que deje de rascar. Si es posible, es recomendable colocar un segundo poste cerca de donde duerme, ya que muchos lo hacen al despertarse.

Si aún así no conseguimos modificar el hábito indeseado podemos utilizar un trozo del material en el que el gato se suele rascar para cubrir el poste.

También debemos hacer incómodo el rascado en sillones y alfombras, cubriéndolos, durante el periodo de modificación del hábito con plásticos.

Una alternativa reciente para gatos reacios al cambio son los llamados postes de Pavlov. Se trata de un poste con un mecanismo para premiar al gato con comida cuando lo hace girar al rascarse.